Desierto

Quiero inyectar en mis venas un poco de locura, felicidad, alegría. Quiero dormir esta noche con vos, que no estas, que nunca estuviste. Quiero gritar a la luna con mi voz de lobo, cantar una canción triste que recuerde mis antepasados. Quiero, pero mis venas están vacías, la sangre se olvidó de correr, mi voz se quedo muda, cual fantasma que llora en el rincón, apagado, aferrandose la vida, sin saber que esta muerto. Tal vez algún día te encuentre, al lado de la ruta, e incendiemos los bares. Mi alma está seca, como un desierto de sal. Hoy mi espíritu es más triste que todos los árboles de Navidad muertos del mundo, y mi cuerpo está borracho. Voy a flagelar mi cuerpo, cortar mi pecho, mis brazos, mis piernas, con cuchillos oxidados, para sentir de cerca el dolor, para saber que aún siento. Hoy quiero estar muerto, enterrado bajo tierra, mi alma pudriendose en el infierno, lástima que soy ateo y no creo ni en dios ni en el diablo. Lo único que importa es lo material, satisfacer los deseos de la carne. El único sentimiento que conozco es el odio, tendría que haber sido abortado. Mi día se convirtió en noche, y las estrellas se apagaron.

Instrucciones para volar

palabrasaflordepiel

Algunos no conciben que los demás vuelen. Otros no soportan que los demás no lo hagan, como dice aquel verso de Oliverio Girondo que es un mundo en sí mismo: “[A las mujeres] lo que no les perdono, bajo ningún pretexto, es que no sepan volar”. En esa línea aquí va un video que es una maravilla en un minuto y que da la clave para elevarse del piso. Es obra del animador, ilustrador e historietista argentino Santiago Bou. Y sí, seguro funciona.

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